Cuidados del Perro

 

Cuidados de tu perro o cachorro

Es importante que sepas cómo cuidar a tu perro. Para ayudarle, hemos reunido gran cantidad de información, desde el cuidado del pelo y las patas hasta consejos sobre su salud dental.

 

El baño de tu perro o cachorro

Antes los perros se bañaban generalmente dos veces al año. Era toda una batalla entre el dueño y el animal. Ahora, puedes encontrar champús para perros que no eliminan todos los aceites naturales de su piel. Si te preparas debidamente, el baño puede ser una gran aventura tanto para ti como para tu perro.

La hora del baño no tiene que ser un hábito periódico. Pero si tu perro se ha revolcado en porquería o su pelo está lleno de barro, tendrás que bañarlo.

Empieza por cepillarlo.

Si tu perro no está ya mojado, empieza por cepillarle el pelo para quitarle los nudos, ya que el agua puede enmarañarlos más. Llena luego la bañera o pila con agua templada hasta las rodillas del perro, o abre la ducha de teléfono a una temperatura confortable. También es una buena idea una alfombrilla antideslizante.

El lavado de tu perro

Consigue ahora que tu perro se meta en la bañera, con muchas palabras de ánimo y halagos. Sujétalo con una mano y vierte agua sobre su pelaje con la otra. Puede usar también una ducha de teléfono, sujetándola muy cerca del pelaje del perro para que éste no se ponga nervioso. Aplica el champú para perros y frótalo suavemente por todo su cuerpo. Un cepillo suave puede facilitar la limpieza entre los dedos de los pies. Utiliza una esponja para lavarle la cara, teniendo mucho cuidado de que no le entre agua en los ojos.

Enjuágalo con agua abundante, limpia y templada hasta que no queden rastros de champú.

El secado del perro

A continuación, escurre con las manos el agua que haya quedado en el pelaje del perro antes de secarlo con un par de toallas. Recuerda que lo que tú no seques, ¡él se lo sacudirá! Ahora puedes utilizar un secador de pelo si quieres, pero a temperatura baja y manteniéndolo lejos de la cara del perro.

Una última cosa: comprueba que las orejas del perro estén bien secas, ya que a las bacterias les encanta esconderse en las orejas húmedas. Recompensa a tu perro con halagos y algún premio ¡y cruza los dedos para que no se vaya derecho a revolcarse otra vez en el barro!

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS